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El día de la Madre se celebra desde la antigua Grecia, en homenaje a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades. Pero su origen más cercano es de principios del siglo XX en Estados Unidos por el fallecimiento de Ann Jarvis, activista de Virginia por los derechos de las mujeres y la paz.  

Más allá de los datos duros, esta fecha nos acerca a lo más profundo de nuestros sentimientos y nuestras memorias.  Desde siempre hemos escuchado que “nadie nace sabiendo” y a ser madres se aprende en el camino. Pero nacemos siendo hijos, y eso nos hace poseedores de una responsabilidad y gratitud infinitas. Son dos caras de una misma moneda y nos graduamos de hijos el mismo día que nuestra madre se titula de tal.

Desde ese momento comenzamos a buscar las formas de demostrar el cariño a mamá. Una flor robada en el jardín, una piedrita con forma de corazón, una canción balbuceada con nuestras primeras palabras, y más adelante esos dibujos y manualidades que de grandes miramos en menos, pero que a nuestras madres les parecen hechas por los más grandes artistas.

Hoy la consigna es #quédateencasa, momento que nos permite reflexionar y valorar aún más a quien nos dio la vida. Si ya no está contigo, revive en tu corazón los mejores recuerdos. Si la tienes cerca, un abrazo apretado, un regalo especial y delicado, y si no, una llamada, un beso a la distancia y todo tu afecto.

Busca la forma de hacerte presente en su vida, como ella lo ha hecho en la tuya. Y disfruta ser hija o hijo tanto como ella disfruta la posibilidad de haber sido tu madre.